Punk in Fashion, also a lot of music
- Michelle Leal
- 7 oct 2025
- 6 min de lectura
Hay momentos cotidianos que, sin proponérselo, abren la puerta a conversaciones que trascienden. Una tarde cualquiera, entre videos musicales, apareció Chappell Roan interpretando Barracuda de Heart. Su presencia con esa voz empoderada, un look gótico cargado de teatralidad, nos recordó que la fuerza del rock y la del punk, nunca ha sido solo cuestión de acordes: es una declaración estética y cultural.
De inmediato surgieron nombres como Heart, Suzi Quatro, y hasta Vivienne Westwood, cada una con su estilo. Y claro, se tenía que hablar de los Sex Pistols y su movimiento en el Reino Unido, enfrentados con la crudeza acelerada de los Ramones en Nueva York.
Rivalidades, letras revolucionarias y una moda que se volvió uniforme de la inconformidad.
En esta ocasión me enfoqué en el punk, ya que al final, fue mucho más que música. Fue un estilo de vida, un manifiesto visual y sonoro contra el sistema. Y esa unión firme entre moda y música es la que sigue vibrando hoy en día, inspirando generaciones que encuentran en la rebeldía una forma de identidad.

Antes de que el punk explotara, ya existían señales de rebeldía en la música. El proto-punk, se utiliza para describir al rock de los años sesenta y principios de los setenta que mostró un sonido y actitudes diferentes que darían forma al punk rock. En su momento no fue reconocido como un género ni como un movimiento definido. The Stooges, liderados por el salvaje de Iggy Pop, inició con canciones crudas como ‘I Wanna Be Your Dog’, letras directas y una actitud que parecía hecha para desafiar cualquier norma establecida.

Casi en paralelo, The Velvet Underground, bajo la creatividad de Lou Reed y la influencia visual de Andy Warhol, ofrecieron un sonido más artístico y experimental, aún teniendo una estética punk; donde lo oscuro y lo provocador se plasma en la banda.
Formada en Nueva York en 1964 por Lou Reed y John Cale, la banda tenía un sonido experimental, oscuro y cargado de referencias urbanas que rompía con la música de aquella época. Cambió su rumbo cuando el artista, Andy Warhol los guío en 1966. Warhol no solo se convirtió en su manager, sino también les dio un espacio en su famoso estudio, The Factory, y los integró a su proyecto multimedia Exploding Plastic Inevitable, donde la música en vivo se mezclaba con proyecciones, luces estroboscópicas y performances artísticas. Fue él quien impulsó la incorporación de Nico, la modelo y cantante alemana que añadió un toque sofisticado al grupo.
La influencia de Warhol no se limitó al escenario: también dejó una marca visual imborrable. La portada de su álbum, The Velvet Underground & Nico (1967), con la icónica banana amarilla diseñada por él, se convirtió en uno de los íconos gráficos más reconocibles de la historia de la música (pero eso pasó muchos años después, ya que al inicio fue un fracaso total en ventas).
Personalmente, confieso que solo hay tres canciones que realmente disfruto de ellos: Sunday Morning, Femme Fatale y After Hours. Quizá no sean las más crudas ni las más experimentales, pero tienen esa mezcla entre melancolía y sencillez que las hace memorables y muestran otra faceta del grupo más allá del ruido y la provocación.

El verdadero estallido llegó en 1976, cuando cuatro chicos de Nueva York lanzaron el primer disco punk de la historia. Los Ramones establecieron la furia adolescente en canciones de apenas dos o tres minutos: rápidas, directas y explosivas. Acostumbrados a escuchar solos de guitarra, ellos hicieron de la simplicidad un acto revolucionario.
En 1974, en el barrio de Forest Hills en Queens, Nueva York, cuatro amigos decidieron formar una banda: Joey, Johnny, Dee Dee y Tommy adoptaron el mismo apellido artístico —Ramone— y crearon un estilo crudo.
Dato curioso: El apellido Ramone lo inventaron inspirándose en Paul McCartney de The Beatles. Cuando McCartney estaba de gira en los primeros años de la banda, usaba el nombre Paul Ramon para registrarse en hoteles de forma discreta y evitar a la prensa o fans. A Dee Dee Ramone le encantó esa anécdota y decidió adoptar Ramone como apellido artístico. Luego, para crear una identidad unificada, convenció a los demás miembros (Joey, Johnny y Tommy) de hacer lo mismo.
Su debut en 1976 con el álbum “Ramones” fue una locura. Temas como “Blitzkrieg Bop”, “Judy Is a Punk” y “I Wanna Be Your Boyfriend” conectaban con la furia adolescente. Pero su impacto no fue solo sonoro. Los jeans ajustados, camisetas básicas y chamarras de cuero negro se convirtieron, eventualmente, en el uniforme del punk.

Al otro lado, el Reino Unido vivía una crisis social y política junto con la rabia juvenil. Allí surgieron los Sex Pistols, la banda más polémica de la época, cuya corta pero intensa trayectoria quedó inmortalizada en su único álbum, Never Mind the Bollocks (1977). Su estilo no solo estaba en las guitarras y las letras incendiarias: también en su imagen, construida junto a Vivienne Westwood.
La banda se formó en 1975 bajo la mano de Malcolm McLaren, un joven manager con visión provocadora que había trabajado junto a la diseñadora Vivienne Westwood en la boutique SEX, una tienda de ropa en King’s Road que se convirtió en el epicentro de la estética punk: cuero, cadenas, camisetas rotas con mensajes gráficos y una actitud abiertamente subversiva.
Con Johnny Rotten en la voz, Steve Jones en la guitarra, Paul Cook en la batería y más tarde Sid Vicious en el bajo, los Sex Pistols encarnaban el lado más polémico del punk británico. No se trataba solo de música: cada aparición pública era un desafío al sistema. Escándalos por insultar en televisión en horario estelar, peleas en entrevistas, censura en radios y hasta arrestos marcaron su breve pero ruidosa trayectoria.
Canciones como “Anarchy in the U.K.” y “God Save the Queen” se convirtieron en himnos de inconformidad, atacando de frente a la monarquía y a la política británica en plena celebración del jubileo de la reina Isabel II.
La relación con Westwood fue crucial: su ropa no solo vestía a la banda, sino que amplificaba su mensaje. Las prendas destruidas, con tachuelas, mensajes anarquistas y símbolos de confrontación, hicieron del punk un lenguaje visual.

Mientras los Sex Pistols encarnaban el caos y el escándalo, The Clash ofrecieron otra cara del punk británico: una banda que, sin abandonar la furia de guitarras rápidas, logró convertir cada canción en un manifiesto político y social. Fundados en 1976 por Joe Strummer, Mick Jones, Paul Simonon y Topper Headon.
Su música reflejaba la realidad de la juventud británica de finales de los setenta: desempleo, racismo, represión policial y un desencanto general con el sistema. Canciones como “London Calling” ,eran declaraciones políticas que conectaban con los movimientos sociales de su tiempo.
Pero The Clash también tuvieron un vínculo inesperado con México. El guitarrista Joe Strummer pasó parte de su infancia en la Ciudad de México debido al trabajo diplomático de su padre. Esa experiencia dejó huella, y años más tarde, en el éxito “Should I Stay or Should I Go” (1982), incluyó frases en español como “Me frío o lo soplo” y “Si me voy, va a haber peligro”.
En la industria de la moda, el revival gótico-punk ha aparecido en colecciones recientes: La propuesta de Dior Primavera-Verano 2025, firmada por Maria Grazia Chiuri, se presenta como un verdadero “renacimiento punk”. La diseñadora tomó referencias del Renacimiento —siluetas estructuradas, encajes y bordados delicados— y lo mezcló con códigos punk: transparencias, botas rudas, plumajes y hasta mohicanos construidos con flores.
En la música, bandas como Fontaines D.C., provenientes de Irlanda, han revitalizado la crudeza y la urgencia del post-punk con letras cargadas de descontento social. Por otro lado, artistas pop como Olivia Rodrigo han sabido apropiarse de la estética punk-pop (al estilo americano): sus guitarras, la energía en canciones como good 4 u o all-american bitch, y hasta su estilo en escenarios y alfombras rojas demuestran el estilo punk entre audiencias jóvenes. Y quizá no sea del todo coincidencia que tenga una relación con el actor Louis Partridge, quien interpretó a Sid Vicious en la serie Pistol.
Al final, del punk nos quedamos con lo mejor: rebeldía, descaro y ese toque de provocación que siempre hace girar las miradas.





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