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Un verano en Whistler, Canadá

  • Foto del escritor: Michelle Leal
    Michelle Leal
  • 18 ago 2025
  • 2 min de lectura

Actualizado: 5 oct 2025

Mi segundo año en el que tengo la fortuna de poder tener un verano en Whistler, Canadá. Los veranos ahí se sienten como si estuvieras en una típica película: niños aventándose al lago con una cuerda, ciclistas bajando montañas, familias enteras haciendo hiking y cruzándose con una marmota o incluso un oso.


La bici de montaña: mi primera bajada


Jamás había hecho bici de montaña, y no voy a mentir: en la primera bajada tuve mucho medio, casi me da un ataque de pánico. El corazón me latía tan rápido que pensé en detenerme… pero me bajé y seguí. Junto con mi familia, rentamos una Commencal Clash, un protector FOX (de cuerpo completo, porque sí, las caídas eran parte del paquete) y terminé comprando unos lentes Smith y una blusa también de FOX.


Las rutas verdes, las más sencillas, fueron mis aliadas. “EZ DOES IT” se convirtió en mi aliada. Bajaba alrededor de 10 o 14 km al día, lo cual puede sonar poco, pero cada descenso era una mezcla de miedo, emoción y liberación. Sí, me caí, y no dolió en lo absoluto. La adrenalina me anestesió el cuerpo. ¿Lo volvería a hacer? Sí, una y mil veces.


Hiking: belleza que exige


El hiking en Whistler es otra historia. Rutas que parecían sacadas de una postal, pero que exigían preparación física y mental. Para enfrentar subidas interminables y bajadas resbalosas, me armé con pantalones Columbia, tenis North Face, lentes Smith y un chaleco Salomon con agua. Cada caminata duraba más de hora y media, y aunque el cansancio se sentía, la recompensa eran vistas que ninguna cámara logra capturar al cien.


Un estilo de vida en las montañas


Lo que más me impresionó es cómo las ciudades con montañas logran aprovecharlas todo el año: de diciembre a marzo/abril son pistas de esquí; de mayo a septiembre, rutas para bici de montaña o hiking. Whistler vibra distinto porque la naturaleza se convierte en el centro de todo.


En este viaje terminé obsesionada con marcas outdoor como Arc’teryx, Salomon, Smith y Peak Performance. No solo por estilo, sino porque entiendes que la ropa técnica realmente hace la diferencia en estas experiencias.


Comida y soundtrack del verano

Las pequeñas cosas también se volvieron memorables: cerezas deliciosas, un sándwich de pavo con pan de arándano, limonada rosa, un rico helado de Cow's y una inolvidable crepa de salmón ahumado.


Y como todo viaje merece un soundtrack, aquí estuvo el mío: august, seven, invisible string, cruel summer y the 1 de Taylor Swift; Dreaming de Mac DeMarco; Changes de Black Sabbath; Yukon de Justin Bieber y Show Me How de Men I Trust.

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