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Crema, 'I remember everything'

  • Foto del escritor: Michelle Leal
    Michelle Leal
  • 2 jul 2024
  • 3 min de lectura

Actualizado: 5 oct 2025

En el mundo de los viajeros existen todo tipo de personalidades, los que viajan por: la comida, su arte, su historia, el shopping, la fiesta y también existen los que quieren ir al lugar donde se grabó tal película o tal serie. Los apasionados del mundo cinematográfico. 


En este caso nos dirigimos hacia el Norte de Italia, Crema, aquel pueblo italiano en donde se grabó la aclamada película ‘Call Me By Your Name’ en 2017. Dirigido por Luca Guadagnino y protagonizado por Timothée Chalamet y Armie Hammer. Verano de 1983, Elio Perlman de 17 años, vive en un campo italiano con sus padres durante el verano y las fiestas. Disfrutando de la comida, los zumos de naranja, los lagos y de sus amigos. Un día, llega un tal Oliver, un joven estudiante de doctorado, el cual se hospeda en su casa para ayudar al padre de Elio, un profesor de cultura grecolatina. Elio y Oliver descubren y experimentan sentimientos, pensamientos, ideas que jamás habían sentido. 



Call Me By Your Name está en ese punto medio interesante entre “película de culto” y “camino a clásico moderno”. La historia te hace derretirte, la fotografía te invita a ser un invitado de aquella casa italiana de verano, los planos a detalle te hacen ver algo que no verías si tan solo estuvieras en esa casa, las actuaciones son plenamente llenadoras al alma y la elección del soundtrack es el toque final para hacer explotar tu corazón.

‘I remember everything’. 


El filme te invita a querer vivir tal cual ese verano, al igual de que incita a los fanáticos a conocer el pueblo, eso me pasó a mí. Mi mejor amiga y yo, apasionadas de la historia, queríamos vivir la experiencia de un verano en el Norte de Italia, destino, Crema. A una hora de Milán, en tren, llegamos a aquel pueblo solitario pero en cada calle gritandome los diálogos y sintiendo las miradas de Elio y Oliver. 


Crema ha incrementado su turismo gracias a la película. En pleno centro del pueblo se encuentra la oficina de Turismo y, para mi sorpresa, allí estaban expuestas las bicicletas originales que usaron Timothée Chalamet y Armie Hammer en el rodaje. El personal, muy amable y preparado, nos obsequió una postal de una de las escenas más icónicas, junto con un mapa que señala las locaciones de distintas tomas.


Mientras recorría la oficina, observe un libro de firmas de visitantes y una emotiva dedicatoria. Me quedé fascinada. Es increíble lo que los amantes de las historias de amor y juventud están dispuestos a hacer para conocer un lugar así: mágico y silencioso, pero que al mismo tiempo grita en sus calles, en el aire, las experiencias y emociones de las personas.



A lo largo del filme, como mencioné antes, no solo te sumergen en la historia de amor entre Oliver y Elio, sino también en la esencia de un verano en Crema. Las bicicletas juegan un papel clave en esta narrativa, y en la vida real existe una agencia local que lo sabe muy bien. Con experiencia, reconocen que quienes las rentan buscan vivir la experiencia de Call Me By Your Name: recorrer las calles y carreteras, y llegar a los lugares exactos donde se filmaron algunas de las escenas más memorables.


Rodar en bicicleta por Crema es una experiencia indescriptiblemente hermosa. Me coloqué los audífonos y dejé que el soundtrack marcara el ritmo del recorrido, iniciando mi ruta en busca de ese verano italiano. La brisa me envolvía, el sol me acompañaba, y a mi alrededor había campos, árboles, animales, flores que mostraban su color y lagos escondidos a la orilla de un camino que parecía no tener fin. Durante hora y media pedaleé entre pensamientos, reflexiones, temores, felicidad, paz… y una plena conciencia de disfrutar el presente. No puedo describir lo que sentí cuando llegué al lugar exacto donde se rodó aquella escena: fue como estar allí con ellos, como si la película hubiera cobrado vida frente a mis ojos. Y entonces supe que no era ficción: la belleza de la vida realmente existe.




De todo lo que pensé en aquel camino siempre llegaba al ‘amor’. Y no pude no pensar en lo que el padre de Elio le dijo:

“We rip out so much of ourselves to be cured of things faster that we go bankrupt by the age of thirty and have less to offer each time we start with someone new. But to make yourself feel nothing so as not to feel anything — what a waste! Have I spoken too much?”

Básicamente existe uno o dos hoteles, llegue a mi hotel con algunos snacks: duraznos y galletas. Me acosté a la cama y reflexioné lo que viví, lo que vió mis ojos y la adrenalina de mi corazón.


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